EL BEBÉ Y EL USO DE LA ALMOHADA

17 julio, 2015 · No hay comentarios

Hoy os quiero hablar sobre el uso de almohada en el bebé, ¿en qué momento debemos empezar a usarla? ¿es aconsejable? ¿proporciona una curvatura natural para su espalda?
No os perdáis este post, en el que daré respuesta a todos estos interrogantes y os proporcionare consejos a la hora de su utilización.

Podemos afirmar, que hasta los dos años de vida, tal y como nos dicen los pediatras, no es aconsejable el uso de almohadas en bebé.Es a partir de esta edad, cuando las proporciones de su cuerpo empiezan a ser similares al nuestro, motivo por el cual, pueden empezar a hacer uso de una almohada finita, si ellos lo reclaman.

 

 En primer lugar, la propia fisionomía del bebé con la cabeza proporcionalmente más grande que el resto del cuerpo y el cuello pequeño provocaría un apoyo inadecuado. Las cervicales no estarían rectas, forzando una postura antinatural, y como consecuencia una postura incómoda y molesta.También es importante tener en cuenta, la postura que adopta el bebé a dormir, ya que si este duerme boca abajo, como es el caso de Valeria, que ya tiene 16 meses, pero lleva tiempo durmiendo en esta posición, es un motivo más para su no utilización, ya que sería probable que el bebé respirará su propio anhídrido carbónico y no recibiera oxigeno, con el consecuente peligro potencial de asfixia.

 

Y en el caso de bebés de menor edad y que duermen boca arriba o de lado, estos podrían voltear durante la noche, quedando su carita atrapada en la almohada.

 

Recordad que la posición más segura y más aconsejada por todos los pediatras para dormir durante los primeros meses de vida, es boca arriba.

 

Numerosas investigaciones han demostrado que evita resfriados, gripes, infecciones de oídos y episodios de fiebre. Además de prevenir la muerte súbita del lactante.

 

Si queremos que el bebé duerma un poco reclinado, es mucho más aconsejable introducir debajo del colchón una mantita o toalla para elevar la parte del colchón en la que el niño apoya la espalda y la cabeza, consiguiendo una inclinación de unos 10cm.

Y no olvidéis, que en el momento de empezar a dormir con almohada, esta debe ser muy fina, de un tamaño adecuado a su cama y siempre de tejidos y materiales suaves que faciliten la transpiración.Nos vemos en el próximo post!

Plataforma dirigida a padres, madres y educadores infantiles, maestros, pedagogos, psicopedagogos y psicólogos junto a mi hija Valeria y su inborrable sonrisa, Valeria Smile

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