ELIMINAR CONDUCTAS EN LA INFANCIA

22 enero, 2015 · No hay comentarios

Hoy quería hablaros de unas sencillas técnicas que podemos utilizar cuando queremos que desaparezca una conducta no apropiada en el niño.
A veces nos resulta realmente difícil conseguir que un niño de 3 años deje, por ejemplo, de morder a sus compañeros de clase, deje de escupir, etc.
A menudo he observado que se intenta eliminar estas conductas de manera inapropiada, y en muchas ocasiones y sin darnos cuenta se están reforzando con nuestra forma de regañar al pequeño,  al igual que se hace un abuso del castigo nada beneficioso para él.
Son muchos los papas que me preguntan que pautas se deben seguir cuando es necesario eliminar conductas , aquí os cuento todo.
¿Qué podemos hacer como papas para erradicar estas conductas de nuestros pequeños?.
Una de las mejores técnicas que podemos utilizar es la retirada de atención, ignorando la conducta conflictiva, ya que la gran mayoría de las veces, lo que la refuerza y la mantiene es, precisamente la atención que dedicamos a esa conducta desadaptada o inapropiada.
Esta técnica la podemos complementar planteando al niño una conducta positiva que resulte incompatible con la que se quiere eliminar, eso si debemos tener paciencia, ya que el pequeño necesitará un tiempo para reaprender que el refuerzo (nuestra atención) le llegará cuando su conducta sea la adecuada.
Otra de las técnicas con mejores resultados es el tiempo fuera o aislamiento, que consiste en retirar al niño de los posibles refuerzos ambientales que puedan estar manteniendo su conducta.
Esta técnica la debemos utilizar cuando es dificil identificar el refuerzo concreto que mantiene la conducta o cuando el comportamiento del pequeño perturba en exceso la convivencia.
Es necesario aplicarla de forma firme y sistemática, y tantas veces como sea necesario hasta que desaparezca la conducta.
Por último quería hablaros del castigo, el cual solo debemos utilizar en situaciones en las que las conductas sean especialmente perjudiciales para los demás o para el propio pequeño.
Este supone la aparición de una consecuencia desagradable después de una conducta inadecuada, o por el contrario la retirada de un privilegio o situación agradable de la que el niño disfrutaba.
A menudo he observado que el castigo se usa de manera inapropiada al igual que se hace un abuso de el,  nada apropiado ni beneficioso para el niño.
En primer lugar siempre ha de contemplar el beneficio de los niños y no de los adultos. Y estos deben estar en consonancia con la gravedad de la acción y lo más relacionado posible con ella.
Por ejemplo, si nuestro hijo rompe intencionadamente un juguete a otro niño el castigo que podríamos utilizar sería darle al otro niño un regalo suyo. Sin embargo, no sería una buena opción castigarle sin ver la televisión, ya que el castigo estaría demasiado alejado de la acción por la que se le castiga.
Siempre se han de cumplir en los términos que se hayan estipulado, ya que castigar de palabra o levantar un castigo antes de haberse cumplido es contraproducente, y el niño aprenderá pronto que los castigos no tienen valor.

Plataforma dirigida a padres, madres y educadores infantiles, maestros, pedagogos, psicopedagogos y psicólogos junto a mi hija Valeria y su inborrable sonrisa, Valeria Smile

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