LA AFECTIVIDAD INFANTIL

26 enero, 2015 · No hay comentarios

Hoy quería hablaros de como sienten nuestros pequeños, como se desarrolla su afectividad y como evolucionan sus sentimientos.
La afectividad infantil

Muchas veces pensamos que simplemente por ser pequeños no se enteran de lo que pasa a su alrededor, pero todo lo contrario, los niños son muy perceptivos, muy sensitivos y son capaces de interpretar nuestros sentimientos y estados de ánimo desde muy pequeños y su mundo afectivo es mucho más complejo de lo que muchas veces pensamos.

Desde los 3 meses el bebé se convierte en un gran observador, atrayéndole las caras y empezando a distinguir los gestos que se le hacen. De tal manera, que no solo reconoce a su madre, sino que desde tan temprana edad aprende a diferenciar gestos, expresiones faciales y a categorizar sentimientos.
Los estados afectivos del pequeño, sobretodo los emocionales, son más intensos que los del
adulto. El niño gasta toda su energía en expresiones de alegría y dolor.
Seguro que más de una vez habéis presenciado lo repentinamente que suelen pasar de la risa al llanto y viceversa, eso es debido a que al pequeño le afectan los menores acontecimientos que se producen a su alrededor,
produciéndoles cambios de ánimo bruscos, y a su vez olvida muy pronto la causa que le causó tal emoción.
Esto sucede porque las emociones infantiles, mientras duran, ocupan toda la escena psíquica del niño y no dejan lugar a otros sentimientos.
Los estados afectivos del pequeño, sobretodo los emocionales, son más intensos que los del adulto. El niño gasta toda su energía en expresiones de alegría y dolor.
Pero, ¿Cómo evolucionan las emociones en los niños de los 0 a los 2 años? Cuando son capaces de sentir cólera, tristeza o presunción?
En los primeros meses de vida del niño, la afectividad aparece en forma de reflejos, de respuestas a estímulos derivadas de las necesidades primarias (llora cuando tiene hambre).
Así el placer y el dolor están íntimamente ligados a la satisfacción o no satisfacción de sus necesidades.
También ya desde el momento del nacimiento aparecen las emociones negativas. El niño al salir del seno materno, donde tenia satisfechas sus necesidades, tiene que enfrentarse con el mundo exterior y buscar la supervivencia.
Las emociones negativas que manifiesta en este momento se caracterizan por la tensión muscular, el llanto y las dificultades respiratorias.
A los 2 meses comienza a desarrollar su afectividad, se empieza a observar las emociones típicas del ser humano: tristeza, alegría, amor, miedo, ira, etc.

Y las manifestaciones afectivas ya no están ligadas a necesidades fisiológicas sino que son provocadas por el mundo que le rodea.El gozo aparece ya definido hacia los 2 o 3 primeros meses. La capacidad del rostro humano puede desencadenar esta emoción también producen gozo y alegría estímulos como caricias y cosquilleos. Solo al final del primer año la figura en el espejo le producirá al niño tal emoción.

Hacia los 3 meses aparece la cólera, es anterior al miedo, pero posterior a la angustia. Estos sentimientos perjudican en gran medida el desarrollo emocional del niño.
Entre el año y el año y medio, la cólera se manifiesta en forma de pataleos o chillidos. En niños un poco más mayores pueden aparecer dificultades respiratorias.La ansiedad y el miedo son dos emociones difíciles de diferenciar, la ansiedad es más primaria y el miedo supone un aprendizaje como os expliqué en el post Los miedos en la infancia y las respuestas del miedo son más definidas que las de la ansiedad.Entre los 8 y los 9 meses de vida ya se distinguen en el niño manifestaciones de ternura y de afecto con el adulto, sobretodo con su madre. El afecto a otros niños es más tardío. Paralelamente al afecto aparecen los celos.El disgusto y la tristeza surgen cuando el pequeño no tiene satisfechas sus necesidades básicas. Están muy unidos a otras emociones, como el miedo, la ansiedad y la cólera.

Se puede hablar de estas emociones cuando el malestar que el niño siente es independiente de lo puramente fisiológico.

La presunción aparece alrededor del 8º mes. Es la alegría por sí mismo. El niño al verse observado y aplaudido, vuelve a repetir lo que ha producido tal conducta en los otros. De ahí, que muchas veces observemos como repiten el mismo baile o la misma gracia al sentirse observado y admirado por los demás.

Plataforma dirigida a padres, madres y educadores infantiles, maestros, pedagogos, psicopedagogos y psicólogos junto a mi hija Valeria y su inborrable sonrisa, Valeria Smile

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