VALERIA Y LA ESCUELA INFANTIL. SU PERIODO DE ADAPTACIÓN

29 noviembre, 2015 · No hay comentarios

Hola a tod@s!
Tal y como os anuncie por instagram , Valeria  comenzó en la Escuela Infantil el pasado 2 de Noviembre, y quería compartir con vosotr@s como ha sido su periodo de adaptación.
Y para que veáis como ha sido su evolución durante todos estos días, creo que una buena forma de hacerlo es a través de un cronograma en el que os contaré su reacción de cada día, la actitud adoptada por mí, su comportamiento en la escuela, el momento de dejarla, etc.
Siempre he considerado que puede ser positivo compartir este tipo de experiencias y con ellas ayudar a otros padres, así que vamos con ello.
Primera semana
Día 1
Primer día de cambio de horarios por la mañana, y primer madrugón para Valeria, la despierto a las 8:00 de la mañana, mucho más temprano de lo que solía despertarse habitualmente, generalmente tenia que ir a despertarla sobre las 9:30, porque sino no tenia prisa por levantarse. Se despierta contenta y con ganas de jugar.
En este primer día le acompañamos tanto su padre como yo, y al dejarla en el centro, se muestra tan contenta, con ganas de explorar y observando todo, para ella es un entorno nuevo y eso se notaba.
Es importante que durante los primeros días, dejéis asistir al niño con su objeto de apego o transición, en nuestro caso, Valeria lleva unos meses que su principal objeto de apego es su propio chupete, por lo tanto, es lo primero que preparé en su mochila, por si era necesario.
La despedida no es nada traumática, ya que apenas se vuelve a decirnos adiós y al minuto la vemos interactuando con los demás niños.
Y respecto a mi actitud, intento que sea alegre, positiva y no transmitirle  preocupación, pena, etc. Los niños son grandes observadores, y muchas veces su reacción se da como respuesta a nuestras expresiones faciales o comportamientos.
En el momento de la salida, la situación es distinta, Valeria ha empezado a acusar que yo no estaba presente, alrededor de las once de la mañana, y desde ese momento ha reclamado los brazos de su educadora y el chupete, algo que a ella le da mucha seguridad.
También me comentan que durante la mañana ha llorado algunos ratitos.
Cuando me ve, enseguida me echa los brazos para buscar afectividad y sentirse segura conmigo.
Día 2
Se levanta contenta y activa, procuro levantarla con el tiempo suficiente para vestirla y desayunar  de forma tranquila.
Al llegar a la escuela infantil, pasa sola al aula como el día anterior, sin llorar y contenta, creo que de momento se cree que la llevo de forma puntual a jugar y estar un rato con más niños.
Es a mitad de la mañana, cuando empieza a mostrarse más llorona y a necesitar el chupete y los brazos  de sus educadoras para calmarse.
Cuando la recojo esta tranquila pero continua cogida en brazos.
Día 3
Valeria se da cuenta de que la rutina que ha mantenido en casa durante sus primeros 20 meses ha cambiado, y que ir a la escuela infantil no ha sido algo puntual de dos días.
Al dejarla ya no se queda tan contenta como los dos primeros días, empieza a asumir su nueva rutina.
Se muestra contenta cuando salen al patio y juega en paralelo con sus compañeros.
Día 4 
No ha pasado demasiada buena noche, y noto al despertarla que esta algo más cansada de lo habitual, pero simplemente lo relaciono con la falta de horas de sueño.
Al entrar en el aula se pone a llorar, y no quiere separase de mi, me muestra a través de sus movimientos y el lloro, que claramente no quiere quedarse y me busca con la mirada, para que la coja en brazos y la lleve a casa conmigo.
Este día me quedo algo más intranquila al ver su reacción, siempre he dicho que las madres somos las verdaderas sufridoras durante el periodo de adaptación.
Al rato de estar en casa, me llaman de la escuela infantil, Valeria esta con fiebre, los primeros virus con el inicio del “cole” han hecho su aparición. No a todos los niños les pasa, pero si son muchos, los que durante el primer año, y especialmente si no han tenido demasiado contacto diario con otros niños de su edad, cogen todos los virus hasta que su cuerpo se inmuniza.
Creo que esto, es uno de los aspectos más complicados a la hora de un periodo de adaptación. Ya que no consiguen ir de forma diaria al “cole” y por lo tanto se hace muy difícil continuar una rutina.
Día 5
Estamos en casa
Segunda semana
Día 1
Estamos en casa
Día 2
Estamos en casa
Día 3
Una vez recuperada, volvemos a reiniciar nuestro periodo de adaptación. Al llegar al centro, me doy cuenta de que Valeria es consciente de que volvemos al “cole” y no esta por la labor de quedarse.
 Su actitud es muy diferente a la de los tres primeros días, ahora se queda llorando, no deja de mirarme y echarme los brazos a la vez que no quiere soltarse.
Día 4
De nuevo se queda llorando en la entrada, por su actitud, creo que Valeria cada vez empieza a ser más consciente de la nueva situación.
 
Día 5
La vuelta a la rutina después de seis días en casa, provocan empezar casi de cero nuestro periodo de adaptación, pero aunque se queda llorando en el momento de dejarla en el aula, pasa buena mañana para haber estado en casa y más haber estado malita.
 Pasa una buena mañana y cuando la recojo esta más tranquilita y no esta en brazos.
Tercera semana
Día 1
Comenzamos la tercera semana, y el momento de quedarnos nos sigue costando, sigue llorando cuando ve que me voy, aunque se calma muy rápido, de hecho muchas veces no he salido por la puerta y ya ha dejado de llorar.
 Durante la mañana, va interaccionando más con sus compañeros
Día 2
Se repite la situación de días anteriores en el momento de la separación, aunque al ir a recogerla esta más tranquila que otros días, además me comentan que ha pasado buena mañana y se va adaptando al ritmo y las rutinas del día.
 
Día 3
Mitad de la tercera semana y cada día dura menos el momento del lloro al dejarla, por mi parte, yo sigo adoptando la misma actitud positiva al dejarla, le sonrío, me despido de ella y le digo que se queda un rato a jugar y aprender con más niños y que luego ira mamá a recogerla.
 Mejora notablemente durante la mañana, y empieza a estar ratitos sin chupete, además su educadora me dice que esta bastante atenta durante la asamblea y pasa mejor la mañana.
Día 4
En su cuarto día se queda algo más tranquila, noto que va adaptandose y una buena evolución respecto a las otras semanas, pero el cambio más notable, lo encuentro a la hora de recogerla.
 Por primera vez al verme, no se echa corriendo en mis brazos, la noto tranquila y relajada y es más, coge una silla y se sienta al lado de sus compañeros, y soy yo la que tengo que cogerla en brazos para salir de clase.
 
Día 5
Y después de tres semanas, creo que Valeria tiene casi superado el periodo de adaptación, reclama menos atención de sus educadoras, ya no necesita tanto la seguridad de los brazos, y pasa bastante rato sin su querido chupete, así que lo estamos consiguiendo!!
Al ir a recogerla, la encuentro guardando y recogiendo los juguetes con sus pequeños compañeros, y me encanta, la forma en la que me mira, como diciendo: “ves como recojo mamá”.
Y no es hasta que no ha terminado de recoger cuando viene hasta mi, pero muchísimo más tranquila que los demás días, mientras que dice adiós a todos sus nuevos amigos.
Como veis, en general esta teniendo una buena adaptación, especialmente si tengo en cuenta varios factores, como: el paso de estar practicamete todas las horas del día conmigo, el iniciar la escuela infantil con 20 meses, edad en la que el vínculo de apego se encuentra en uno de los momentos más álgidos y por lo tanto, acusan más la separación de su figura de apego, el interrumpir el periodo de adaptación en pleno proceso por los días que no pudo asistir, las pocas horas de sueño con las que va al centro, ya que Valeria es una niña a la que le cuesta conciliar el sueño y es muy raro el día que se acuesta pronto y ese cansancio al final se acusa a lo largo de la mañana.
Tal y como os conté en el post dedicado al periodo de adaptación, para ayudar y favorecer a la incorporación del niñ@ a la escuela infantil existen una serie de pautas que es importante tener en cuenta, como a su vez, debemos intentar no caer en algunos de los errores más típicos como:

Incorporación progresiva. Al principio, lleva al niño sólo algunas horas y poco a poco ve aumentando el horario. Cada niño tiene su propio ritmo de adaptación y necesita su tiempo.

EVITAR: Dejarle de golpe en la Escuela Infantil, sin haberlo acostumbrado poco a poco.

Nada de prisas por la mañana. Conviene despertarle con tiempo para que desayune tranquilamente y se dirija sin agobios al Centro.

EVITAR: Salir corriendo porque llegamos tarde al trabajo.

EVITAR: “Entregarle” como si fuera un paquete. Podemos pensar que al ser un niño tan bueno, no se entera de nada cuando pasa de una persona a otra. Pero con esta actitud podemos provocar, más adelante, que sean niños propensos a replegarse en sí mismos, sean evasivos y no hagan caso a los juegos.

Su juguete favorito. Deja que el niño lleve, si así lo desea, su juguete preferido, algo que le sea familiar y le mantenga unido con su hogar.

Adiós con seguridad y alegría. Evita que la despedida se prolongue en exceso. Hay que transmitir la seguridad al niño de que lo que estás haciendo es lo mejor para él.

Actitud positiva. Tu actitud es muy importante. Es necesario actuar con seguridad, sin duda y sin
culpabilidad.
EVITAR: Decirle “no llores, no pasa nada; ya verás lo bien que lo va a pasar” y luego sentirte fatal y culpabilizarte.
EVITAR (al despedirte): El chantaje afectivo (“no llores que mamá se va triste”).
EVITAR (al despedirte): La mentira (“no llores que mamá viene ahora mismo”).
EVITAR (al recogerle): Frases como “ay pobrecito, que le hemos dejado solo”“¿qué te han hecho?”.
Llevarle y recogerle personalmente. Es conveniente que la madre o el padre vayáis a llevarle y a recogerle, al menos durante el período de adaptación, y en la medida de vuestras posibilidades. Eso le proporcionará seguridad. Y se acostumbrará antes al cambio.
Dedicar tiempo de juego en casa. Al salir de la escuela infantil, dedica tiempo al niño, jugando con él. Es bueno que descubra que lo que hace en el centro no es tan distinto de lo que hace habitualmente en casa.
Anímale a compartir contigo las experiencias que aprende en la escuela. Y demuestra alegría y entusiasmo por sus progresos.
Continuidad en casa. Infórmate sobre las actividades que se están desarrollando en clase: fichas, canciones nuevas, estaciones del año, etc., para entender y potenciar sus adquisiciones.
Consultar dudas con la Escuela Infantil. Siempre que necesites, habla con los profesionales del centro sobre tus dudas, tus inquietudes y sobre cualquier cambio observado en el niño. Confía en el equipo del Centro.
Coordinación con la Escuela Infantil. Los aspectos de la evolución del niño deben ser coordinados con los profesionales del Centro (retirada del pañal, del chupete, etc.).
Alimentación equilibrada. Procura tener en cuenta qué come cada día en el Centro, para poder ofrecerle una dieta equilibrada.

Pero si tengo que cerrar el post de hoy con un consejo o recomendación final, tengo claro que sería el siguiente: al final cada niñ@ es un ser individualizado y distinto a los demás y por lo tanto su desarrollo también lo es, por lo que debemos respetar el ritmo de cada niño, sin agobiarnos por establecer tiempos predeterminados, al final, todos los niños se adaptan y encuentran en la escuela un lugar donde aprender jugando, pero eso sí, cada uno a su tiempo y de una forma diferente.

Y antes de terminar, también deciros, que es muy importante que busquéis un centro que os transmita confianza, tanto la escuela como sus educadores. Un centro de puestas abiertas, que os permita dejar y recoger al niño en su aula y en el que se fomente la relación  y colaboración familia-escuela.
Yo estoy encantada con la Escuela Infantil a la que asiste Valeria, y por supuesto con el gran trabajo que hacen todos sus educadores.
Espero que os haya gustado nuestra experiencia y sobretodo que os sirva de ayuda con vuestros peques.
Nos vemos en Instagram!!

 

Plataforma dirigida a padres, madres y educadores infantiles, maestros, pedagogos, psicopedagogos y psicólogos junto a mi hija Valeria y su inborrable sonrisa, Valeria Smile

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