CUÉNTAME UN CUENTO. PARTE 1

21 diciembre, 2014 · No hay comentarios

Algo tan sencillo como contar un cuento a un niño se convierte en un momento mágico entre el niño y el adulto, un momento para compartir, para dejar volar su imaginación, para entretener, divertir y enseñar,  pero no siempre lo hacemos de la forma correcta, hoy os explico unas pautas fáciles de seguir que conseguirán convertir el momento del cuento en uno de los mejores junto a vuestros pequeños!!!

El cuento tiene un inmenso valor que va desde la explicación y comprensión del mundo externo a la interpretación de los sentidos, la expresión y la crítica de la sociedad.

En el cuento encontramos un sinfín de posibilidades de cara al desarrollo del niño.

También ofrece una base para conseguir un equilibrio entre realidad y sueños, tan importante para hacer frente al mundo actual.
Ocupa pues un lugar fundamental en la vida de la infancia y tienen una gran importancia en su futuro desarrollo, por que:

  1. Nutre y enriquece la fantasía, ampliando el mundo de la experiencia.
  2. Favorece el proceso de maduración integral de la personalidad del niño.
  3. Pone en contacto al niño con el mundo de la realidad.
  4. Lo inicia en el código moral: conceptos de bien y de mal y la aproximación a virtudes como el respeto, la honestidad, la generosidad, etc.
  5. Favorece momentos de diálogo y encuentro afectivo entre el adulto
    y el niño.
  6. Ayuda al niño a descargar momentos de ansiedad, agresividad,y  a eliminar miedos y tensiones.

Elaboración de cuentos
Para crear cuentos nuevos debemos seguir los siguientes pasos:

  • Conocer los intereses de los niños y niñas.
  • Saber cual es su nivel madurativo.
  • Caracterizar bien a los personajes.
  • Delimitar bien la presentación, el nudo y el desenlace.
  • Buscar un lenguaje sencillo y adecuado a la etapa evolutiva del niño.
  • En cuanto al contenido de las historias han de ser más o menos sencillas en función de la edad de los niños, cuanto más pequeño sea el niño menos texto.
  • Los temas estarán relacionados con los intereses del niño, deben ser cercanos a su realidad.
  • Tendrán colores vivos.
  • Se debe huir de los estereotipos.
  • Tendrán las tapas duras y gruesas.
  • Elegir una buena fórmula de comienzo y de final:Formulas
    de comienzo:
    Erase una vez, Erase que se era, Una vez hace ya mucho
    tiempo, En un país muy lejano, Muy lejos de aquí, Cuentan que, En
    tiempos remotos, Ahora voy a contaros algo que ocurrió a, Este es el
    cuento de, Voy a contaros la historia de, Cuentan los que lo vieron.Formulas de final: Y un ratoncillo
    llegó y el cuento se acabo, Y colorín colorado este cuento se ha
    acabado, Colorín colorete y por la chimenea salio un cohete, Y colorín
    colorado este cuento se ha acabado y el que no se levante, en el suelo
    se quedara pegado, Y fueron felices y comieron perdices y a mi me dieron
    con el plato en las narices, Como dice el cangrejo colorado este cuento
    se ha acabado, Y entonces cataplán, cataplón y cataplín cataplín hemos llegado al fin, Este cuento se ha acabado antes de que mis reservas se hayan agotado.

Como contar un cuento
Cuando se habla de contar un cuento se está refiriendo a dos formas de hacerlo: la narración oral libre y la narración leída. En general, los niños escuchan mucho más atentamente y con más gusto un cuento narrado que un cuento leído.

El cuento leído puede considerarse la fase previa al inicio de la lectura autónoma por parte del niño. En ella, el adulto hace de intermediario entre el libro y el niño.

Permite que el niño se vaya familiarizando con el libro. Si tiene calidad el cuento escrito amplía el vocabulario del niño, pues utiliza un lenguaje rico y más preciso que el cuento oral.

La ilustración es fundamental, sobre todo, en los primeros años.
Cuando se narra un cuento en lugar de leerlo, el contenido del cuento se adapta mejor a la realidad de los niños, a sus circunstancias, capacidades y léxico. Asimismo, el cuento se enriquece con la interpretación del narrador, de esta forma la historia se convierte en algo personalizado e irrepetible.

Para conseguir mantener esta tensión narrativa que mantiene con su magia la atención del niño, será necesaria la presencia de algunos elementos y recursos expresivos que contribuyen a crear una atmósfera propicia:

 

  1. Que el relato esté situado en un marco concreto y estable (un bosque, una casita, un país, etc). Esto da seguridad al niño y concentra su atención.
  2. Que tenga expresiones rimadas (frases o cancioncillas) que se puedan repetir e inviten a intervenir. Por ejemplo: “Soplaré, soplaré y la cada derrumbaré” o “Abuelita, abuelita, ¿por qué tienes una boca tan grande?”
  3. Que el relato sea ternario, es decir que tenga tres situaciones, tres personajes, etc. Este número es mágico para el niño, representa cantidad pero controlable para su capacidad. Siempre es a la tercera cuando suceden las cosas. Por ejemplo: los tres deseos (en Aladino y la lámpara maravillosa), o las 3 casitas de Los 3 cerditos.
  4. Que el cuento contenga descripciones que les vayan despertando sensaciones hasta producirles risa, tristeza, gusto, aprensión, etc.
  5. Que tenga un final deseado, que satisfaga, al menos en parte, las expectativas del niño.

Y colorín colorado, este cuento…aún no se ha acabado.

Nos vemos!!

Plataforma dirigida a padres, madres y educadores infantiles, maestros, pedagogos, psicopedagogos y psicólogos junto a mi hija Valeria y su inborrable sonrisa, Valeria Smile

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