TOXOPLASMOSIS Y EMBARAZO

3 diciembre, 2015 · No hay comentarios

Hola a tod@s
Hoy os quiero hablar de un tema sobre el que hay tanta información como en muchas ocasiones confusión, dudas o desconocimiento, os hablo de la Toxoplasmosis.
Seguro que en más de una ocasión habéis oído hablar de la Toxoplasmosis, en especial las mujeres embarazadas, y os habrán advertido de la importancia de este virus, pero, como os decía, a veces, se transmite información que no es del todo correcta sobre su forma de contagio y sus medidas preventivas para no coger la infección.
Realmente, ¿conocéis cuales son las verdaderas vías de transmisión? ¿cómo podemos prevenir la toxoplasmosis? ¿cuál es su origen? ¿cómo se diagnostica y cómo se trata?
Si tenéis dudas sobre este tema tan importante, os animo a leer este post, para dar respuesta a todos estos interrogantes.
La Toxoplasmosis es una infección causada por un parásito microscópico denominado toxoplasma gondii.
Es importante saber, que la infección es generalmente una enfermedad leve cuando afecta a personas con un sistema inmunológico saludable, pero sin embargo, es peligrosa si afecta a personas inmunodeprimidas o a mujeres embarazadas, ya que, en ocasiones el parásito puede infectar la placenta y al bebé.
De modo habitual, se transmite desde los animales a los seres humanos, a través de diferentes vías de contagio, siendo los hospedadores definitivos el gato y otras seis especies de felinos.
Aunque los gatos juegan un papel importante en la propagación de la toxoplasmosis, es importante saber la manera en la que se produce el contagio, ya que debido a la falta de información, son muchas las ocasiones en que la primera reacción de algunas familias, al quedarse embarazadas llevadas por el miedo y la desinformación, la primera medida que adoptan es deshacerse del animal por miedo a ser contagiadas.
Pero, ¿cómo se transmite a través de los gatos? ¿podemos considerar que hay riesgo con un gato casero que no sale de nuestro domicilio? ¿qué medidas preventivas debemos tomar?
Para empezar, es importante aclarar, que estos animales se infectan al comer rodedores, aves u otros animales pequeños infectados, por lo que partiendo de esa base, es practicamente imposible que se produzca el contagio en un gato casero, que vive siempre dentro del domicilio y no sale al exterior.
En el caso de que se produjera la infección, el parásito pasa a las heces, y es en este momento cuando nos podemos exponer al contagio, cuando sin querer nos tocamos la boca después de que nuestra mano haya entrado en contacto con las heces del animal, hecho que como veis es bastante improbable. Aún así, y para prevenir cualquier riesgo, por pequeño que sea, es importante y especialmente si se esta embarazada, tomar ciertas precauciones si tenemos gato en casa.
Durante el embarazo mejor y siempre que sea posible, pedir a alguien, que se encargue de limpiar diariamente la caja del arenero del gato. En el caso, de que esto no fuera posible, es muy importante ponerse guantes y limpiar la caja todos los días, ya que el parásito que se encuentra entre los excrementos del gatos para que sea infeccioso, requiere de uno o más días después de que ha sido expulsado. Una vez limpiado, se deben lavar las manos con agua y jabón.
Pero como os decía, es importante atender y tener presentes las otras formas de contagio, como:
  • Consumir frutas y verduras sin lavar bien y sin pelar.
  • Consumir carne cruda o poco cocinada, embutidos poco curados, e incluso tocar carne cruda, sin lavarse las manos después.
  • Al contaminar los alimentos con cuchillos u otros utensilios como tablas de cortar, que han estado en contacto con carne cruda.
  • Al beber agua contaminada.
  • Al recibir una transfusión con sangre contaminada (aunque esto sucede con muy poca frecuencia).
Por lo que también debemos adoptar las siguientes medidas preventivas:
  • Cocinar las carnes bien; es decir, hasta que alcancen una temperatura interna de 160°,  hasta que no se vea roja en el centro o hasta que los jugos salgan claros. No probar la carne si no está cocinada totalmente y congelar la carne por varios días antes de cocinarla para reducir en gran medida la posibilidad de infecciones.
  • Lavar cuidadosamente todas las tablas de cortar alimentos y los cuchillos con agua caliente jabonosa después de usarlos.
  • Lavar o pelar todas las frutas y verduras antes de consumirlas.  Yo durante el embarazo comía muchas ensaladas, ya que mi cuerpo así me lo pedía, y estuve utilizando la Amukina para lavar bien las verduras. Supongo que conoceréis el producto, lo podéis encontrar en farmacias, y es una buena opción para consumir verduras con total tranquilidad.
  • Ponerse guantes cuando si se realizan tareas de jardinería o se toca la arena de las cajas de arena. Luego hay que lavarse bien las manos.
  • Evitar consumir agua que no haya sido tratada, en especial si se viaja a países menos desarrollados.
En  cuanto a la sintomatología, la mayoría de las personas que se infectan no presentan síntomas. Algunas personas con toxoplasmosis pueden tener síntomas similares a los de un proceso gripal, acompañados de ganglios linfáticos inflamados o dolores musculares que duran por un mes o más.
Pero si la madre se contagia durante el embarazo, existe un riesgo alto de transmitir la infección al feto, y este riesgo aumenta cuanto más avanzada este la gestación, de manera que, existe un 15% si se produce durante el primer trimestre, un 30% durante el segundo y un 60% durante el tercer y último trimestre.
A todas las mujeres embarazadas en la primera analítica se les realiza una prueba de serología, para comprobar si presentan anticuerpos que demuestren que tuvieron la infección antes de iniciarse la gestación. Si es así, el bebé no podrá ser infectado, salvo en el caso, muy poco frecuente, de que una situación de inmunosupresión (disfunción del sistema inmunitario) durante el embarazo diera como resultado la reactivación de una toxoplasmosis latente.

La incidencia global de infección por Toxoplasma gondii es, aproximadamente, de 1-10 de cada 10.000 nacidos vivos. Si la madre contrae la infección durante el embarazo, y esta se detecta precozmente, se pueden reducir mucho las posibilidades de transmisión al feto con un tratamiento farmacológico adecuado.

Tal y como os comentaba, las consecuencias para el feto dependerán, del momento de la gestación en que se produzca la transmisión: cuanto menos
tiempo haya transcurrido desde el inicio del embarazo más graves serán los daños que sufrirá el futuro bebé.

Es normal que se produzca un retraso del crecimiento intrauterino, que deriva en bajo peso al nacer y, si la infección ocurre durante el primer trimestre, puede presentarse un aborto espontáneo o incluso la muerte del feto.

La toxoplasmosis puede afectar el cerebro, los pulmones, el hígado, los ojos, los músculos, el tubo digestivo o el corazón.

La mayoría de los bebés infectados cuando están en gestación no presentan síntomas al nacer, pero pueden manifestar síntomas posteriormente, como ceguera o retraso mental. Un pequeño porcentaje de recién nacidos infectados presentan daños graves en los ojos o daño cerebral al nacer.
En las mujeres gestantes un tratamiento farmacológico temprano puede disminuir el riesgo de infección fetal o puede reducir la gravedad de la
enfermedad si ya se ha transmitido la afección al feto. Los niños con toxoplasmosis congénita, que presentan síntomas, deben recibir
tratamiento farmacológico específico.
Espero que os haya resultado interesante el post y sobretodo os haya despejado posibles dudas acerca de este tema tan importante.
Nos vemos en el próximo post y mientras os espero en Instagram.
Saludos!!

Plataforma dirigida a padres, madres y educadores infantiles, maestros, pedagogos, psicopedagogos y psicólogos junto a mi hija Valeria y su inborrable sonrisa, Valeria Smile

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