EL AMIGO IMAGINARIO

7 enero, 2015 · No hay comentarios

Seguro que más de uno recodáis la presencia de un amigo imaginario durante una primera etapa de vuestra infancia, o habéis conocido a algún pequeño con el suyo propio. La presencia de esta figura durante la infancia representa una expresión de imaginación y creatividad del niño.
Este amigo imaginario puede ser un niño de su misma edad, un adulto, un personaje fantástico, e incluso un dibujo animado. Pero realmente, sabemos cuando debemos preocuparnos? Hasta que edad se considera normal? Como debemos actuar padres y adultos ante esta situación?
Hoy os doy todas las respuestas en este post!!
Podemos considerar que debería comenzar a desaparecer hacia los 6 años de edad, coincidiendo con un mayor desarrollo social del niño y la creación de mayores vínculos sociales con sus iguales,  aunque su presencia en la vida del niño es normal hasta los 10 u 11 años aproximádamente. A partir de esta edad debería desaparecer definitivamente, si por el contrario, el niño continua “viéndose” con su amigo imaginario y a la vez este hace que se aisle y no quiera jugar con los demás niños, y por lo tanto termina afectando al desarrollo social del pequeño, deberíamos en primer lugar hablar con el niño para intentar descubrir la causa de la permanencia de este amigo imaginario, ya que puede existir un problema, cuya forma de manifestación sea esta. De no poder encontrar el motivo, sería necesario consultar a nuestro pediatra.
Uno de los errores más comunes ante la presencia de este curioso amigo de nuestro hijo es el no saber como actuar de la forma correcta.
Los adultos no debemos alimentar esta fantasía, por ejemplo, manteniendo “conversaciones”, recordando la presencia de este amigo cuando el niño no le nombra, haciéndole preguntas sobre él,   o sentándonos a jugar también con él.
Pero por otro lado, tampoco debemos ridiculizar al niño, avergonzarle o hacer que se sienta diferente.
La posición que debemos adoptar es de indiferencia, pero con respeto ante esta fantasía. En multitud de ocasiones, la presencia de este amigo imaginario nos puede aportar una valiosa información sobre el estado de ánimo del niño, y nos puede ayudar a descubrir sus temores, deseos, curiosidades, etc.
Por lo tanto, sería interesante escuchar las conversaciones y observar los juegos que mantiene con su amigo imaginario.
En definitiva, debemos comprender que es un proceso del desarrollo de la personalidad del niño que entra dentro de la normalidad representando una señal de un correcto equilibrio psicoemocional. Y mientras que no vaya acompañado de aislamiento social, de abandono del juego con otros niños, de introversión u otras señales de alarma en el desarrollo de su personalidad, no debe preocupar a los padres, ya que simplemente constituye una etapa más de su desarrollo psicosocial.

Plataforma dirigida a padres, madres y educadores infantiles, maestros, pedagogos, psicopedagogos y psicólogos junto a mi hija Valeria y su inborrable sonrisa, Valeria Smile

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